La Quinta Revolución Industrial
El inicio de la QRI se ha señalado oficialmente en 2025, aunque existe cierta controversia con la fecha al haber algunas publicaciones anteriores que se refieren a ella, como el artículo académico «Industry 5.0-The Human-Technology Symbiosis», de 2017, en la que se abordaba la pérdida de participación humana en los procesos fabricación asociados a la industria 4.0, e incluso un informe de la Unión Europea que hacía referencia a la Industria 5.0 y proponía un enfoque centrado en el ser humano y la sostenibilidad.
El foco de esta Quinta Revolución Industrial (QRI) sigue siendo el conocimiento, pero no en lo que respecta a datos puramente, sino en lo que respecta al valor añadido que puede aportar el ser humano a ese conocimiento. Es la conexión o simbiosis entre el ser humano y la automatización, sustentada en un entorno de sostenibilidad. De alguna manera, es a lo que se aludía en el artículo anterior aludía cuando se hablaba de nuevas identidades profesionales y a que no basta con adaptarse, sino que se trata de aumentarse (de evolucionar hacia una identidad aumentada). .
A diferencia de lo que sucedía en modelos económicos anteriores, el conocimiento ya no es un complemento, sino el activo central, aunque no en lo que respecta puramente a la información, sino en lo que respecta a la gestión y a la aplicación práctica de esos conocimientos. En otras palabras, en lo que respecta al valor añadido que puede aportar la inteligencia humana.
Valor humano 5.0
En un entorno impulsado por la era digital y la inteligencia artificial, donde la información es ubicua y accesible, el valor del ser humano se ha desplazado hacia la aplicación práctica de todo ese conocimiento disponible. La ventaja competitiva radica en saber pensar y gestionar para resolver problemas y generar nuevas experiencias y soluciones. Se trata de aportar un enfoque productivo sostenible y centrado en las personas, de potenciar la colaboración hombre-máquina para transcender a la sociedad, desde la digitalización de las empresas y la personalización de los procesos:
- El conocimiento es el activo principal. El valor de productos y servicios se aporta a través del conocimiento especializado y la innovación.
- Se requiere un crecimiento sostenible impulsado por la innovación y el conocimiento creciente, conectando humanos y máquinas.
- Se evidencia la transversalidad sectorial que requiere eficiencia tecnológica, ciencia de datos e inteligencia artificial en cualquier sector, y siempre conectada con el talento humano.
- Los perfiles profesionales están en evolución y se adaptan a nuevas necesidades y conceptos, flexibles y con excelente gestión del cambio.
- Se requiere contribución al bienestar de la sociedad a través de servicios y entornos más eficientes y sostenibles, como las ciudades inteligentes.
La clave no es disponer de datos, sino en ser capaz de interpretarlos, estructurarlos y tomar decisiones en contextos complejos. Ese es el factor humano que se requiere y la habilidad de aplicar un razonamiento superior, desde el conocimiento técnico previo, en situaciones nuevas y de manera creativa. En definitiva, se requiere conocimiento crítico, capaz de identificar lo esencial para el funcionamiento de las organizaciones. La nueva ventaja competitiva es la capacidad de transformar la información en conocimiento práctico y relevante.
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